Hoy, mi padre me ha traicionado. Después de montar un pollo en el banco el otro día por sacar un dinero al que no tengo acceso porque soy menor pero que sin embargo ya accedí con anterioridad, no me deja sacarlo. Me ha revocado el acceso a todo mi dinero. Ojalá pudiera guardar todo el odio que siento ahora para que no se esfumara, para que perdurase para siempre. Mi padre hace lo mismo que hacen sus hermanos con él. Como mis tíos no le defienden en los asuntos económicos y laborales, mi padre tiene que sacar por algún lado ese rencor y ahí es donde entro yo. La familia está podrida. A este fenómeno lo he llamado efecto eco. Además, vivimos en una sociedad donde no son los más inteligentes los que están la cumbre no, son que más trabajan. Cualquiera puede sacarse un grado en derecho trabajando, eso sí, cuando los políticos tienen que pensar soluciones para la crisis actual, sanidad o educación, estos no sirven para nada. Los inteligentes no necesitan demostrar con vulgares notas en un instituto que tienen capacidad para estar la cumbre. El sistema está podido. Si la gente inteligente no gobierna, ¿cómo podremos sobrevivir al mañana? Mi madre está totalmente en contra de la medicina actual. Ella defiende la homeopatía. Argumenta que es mucho más ventajosa que la medicina actual, pero que da tanto dinero. Ella afirma que en la selva del Amazonas existe una planta cuyas infusiones pueden curar el cáncer. Pero como las farmacéuticas internacionales no pueden permitirse que se sepa esta verdad que les cuesta muchos millones, cierran bocas e investigaciones. Si este mucho no está gobernado por gente que no se da cuenta de la situación, si el sistema de educación no permite que los inteligentes salgan favorecidos y con oportunidades para llegar a la cumbre. ¿Cómo podremos vivir un solo día más? La sociedad está podrida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario