Niños corriendo, padre en el baño. Cuando estábamos saliendo de la playa, me ha rayado ligeramente la pantalla del móvil. Antes, le hice sangre a mi hermana en la nariz. No era mi intención. Él se defiende con esta acción anterior. Me da asco, pero soy como él. “Sangre de mi sangre". Padre vuelve. Tía no para de hablar. Hermana tiene la cara quemada, yo la espalda. Saber y ganar en la televisión. Puto holograma. La camarera boobies. Mi hermana me mira mal. Mucha gente en el restaurante, más que ayer. Sigue sin haber Wi-Fi por fallo del servicio. No se lo creen ni ellos. Oh Gandía, que bonita ciudad. Allí hay gente muy especial. Hablaré hoy con Isis para reirme de ella. Mi hermana me llama adicto al móvil. Ilusa, lo dice alguien que está obesa, llora por ello y no hace nada para cambiar. Bravo, hermana. Tomate. Padre despeinado. Ensaladilla y chuleta de cerdo al roquefort. Voy a ver las fotos que hice esta mañana al baño. Con erótico resultado. Me vuelvo al chalet andando. Mis padres me estuvieron buscando. Esa sensación de poder es única. Me cuelo por el garaje cuando sale un coche. Después los espero en la planta baja. He decidido que cuando Marta me insulte en público, me pondré a gritar como un niño pequeño montando una escena. Entramos al chalet.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Restaurante
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